Lozano se unió oficialmente a la Expedición Botánica el 23 de enero de 1803 como zoólogo agregado, pero su vínculo con el círculo de los ilustrados neogranadinos comenzó en sus años de formación en filosofía en el Colegio del Rosario. La organización de la Expedición Botánica por el virrey Antonio Caballero y Góngora en 1783 fue todo un acontecimiento seguido con mucho interés por profesores y estudiantes del Rosario, Jorge Tadeo entre ellos. Este volumen explora algunos de los aportes de Lozano a la Real Expedición Botánica, en particular los de su obra Fauna cundinamarquesa.
Editado por primera vez hace más de 20 años, este texto sigue siendo un trabajo de referencia para pensar la sociedad que recibe las reformas borbónicas y aquella que enfrenta la construcción de las repúblicas decimonónicas. En el texto tienen lugar varias de las discusiones que siguen animando la historiografía contemporánea sobre este período.